Chaw, el Dragón de Nieve y la Magia de la Navidad
Chaw, el Dragón de Nieve y la Magia de la Navidad
Érase una vez un pequeño dragón llamado Chaw que vivía en una cueva helada en la montaña más alta de un hermoso valle. A diferencia de otros dragones que amaban el fuego,a Chaw le encantaba la nieve y el frío. Pasaba sus días jugando con los copos de nieve y admirando las estrellas por la noche desde la entrada de su cueva.
Una noche, Chaw vio una estrella muy brillante y colorida. Era la Estrella de Navidad, y su luz llenó la cueva de una calidez especial, algo mágico. Intrigado, Chaw decidió seguirla.
Un Viaje Mágico y un Corazón Bondadoso
La estrella lo llevó hasta un pequeño pueblo en las montañas. Todas las casas estaban decoradas con luces de colores y los niños jugaban alegres en la nieve. Chaw se escondió detrás de un frondoso árbol y observó a los humanos con fascinación. Vio a familias reunidas alrededor de una mesa, riendo y compartiendo comida, algo que nunca antes había visto.
De repente, vio a un niño pequeño llorando. Se había perdido de sus padres. Chaw, con su corazón lleno de bondad, se acercó al niño, lo llevó en su espalda hasta su casa y lo dejó sano y salvo. Los padres, muy agradecidos, le dieron una gran galleta de jengibre y chocolate.
La Lección de la Estrella de Navidad
Al día siguiente, Chaw regresó feliz a su cueva. La Estrella de Navidad lo esperaba allí.
"Gracias por tu acto de bondad, Chaw", le dijo la estrella con una voz suave. "La Navidad es tiempo de compartir y ayudar a los demás".
Desde ese día, Chaw supo que la Navidad no era solo para los humanos, sino que era para todos los seres, grandes y pequeños de este mundo. Y cada año, cuando veía la Estrella de Navidad, recordaba la importancia de la amistad y la bondad.
Fotografía : Natalia Fernández
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