La Colegiata de Santa María de Arbás: Un Tesoro del Románico Leonés
La Colegiata de Santa María de Arbás: Un Tesoro del Románico Leonés
La Colegiata de Santa María de Arbás, ubicada en Villamanín (León), es un magnífico ejemplo del románico leonés. Para mí, cada viaje de Asturias a León por el puerto de Pajares es la excusa perfecta para parar y visitar este hermoso lugar que, en invierno, con la nieve, adquiere un aspecto aún más mágico.
Su construcción se remonta al siglo XII sobre los cimientos de un antiguo hospital para peregrinos. Alfonso XI de León ordenó la construcción de la iglesia en 1216, ampliando las instalaciones para los peregrinos que transitaban por los Montes Ervaseos camino de Oviedo. La iglesia presenta una planta basilical con tres naves, construida con sillares de arenisca gris que le dan una sobriedad y elegancia características. Con el tiempo, se le añadieron elementos góticos y barrocos, enriqueciendo su estructura.
Desde 1931, está declarado Monumento Histórico-Artístico, un reconocimiento a su valor patrimonial y cultural. A lo largo de los siglos, se han tejido numerosas leyendas en torno a la colegiata, como la del oso y el buey.
Un Canto a la Historia
En Arbás, donde el tiempo se detiene y se congela, se alza una iglesia ancestral, de historia y piedra. Santa María, en su sublime belleza. Un canto a la historia, que al alma embelesa. Sus muros hablan de siglos pasados, de peregrinos y de reyes. Un refugio de paz, entre montañas donde el alma encuentra sosiego y reposo. Arcos apuntalados, que desafían el tiempo, ventanas de colores, que iluminan al alma. Un coro de ángeles, en eterno concierto, en cada piedra, una historia que calma y sosiega. Oh, Santa María, faro en la montaña, tu luz nos guía en la noche más oscura, en tu seno, la fe encuentra su morada y el peregrino cansado descansa.
Buen viaje.
Fotografía: Natalia Fernández
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