San Michan: Un Legado en Ruinas

 

San Michan

San Michan: Un Legado en Ruinas

Recordaba estos días mi última visita a las criptas de la iglesia de San Michan en Dublín y me enteré de la trágica noticia de un incendio provocado en junio de 2024 que destruyó la cripta y sus famosos cuerpos momificados. Una pérdida inestimable que ha sumido a Irlanda en la incomprensión y el horror, ya que este lugar tan peculiar era uno de los tesoros nacionales.

No es la primera vez que ocurren actos de vandalismo. El primero fue en 1996 y luego en 2019, cuando robaron la cabeza de una de las momias tras decapitar el cuerpo. Esta vez, fue un acto deliberado provocado, supuestamente, por un pirómano reincidente. Por suerte, los bomberos de Dublín llegaron a tiempo y han preservado la mayor parte de la estructura de la iglesia, aunque las momias no corrieron la misma suerte.

Historia y Misterios de la Iglesia

La iglesia de San Michan, ubicada en Church Street, al norte del río Liffey, fue fundada en 1095 sobre una antigua iglesia vikinga. Durante cinco siglos fue la única iglesia al norte del río Liffey. Reconstruida en 1685 y restaurada en 1998, es un lugar modesto y pequeño. En su interior destaca un órgano de 1724, uno de los más antiguos de Dublín, en el que el compositor Georg Friedrich Händel interpretó por primera vez su conocida obra El Mesías.

A las criptas se accedía por una trampilla en el lateral izquierdo de la iglesia, un curioso y mágico lugar que no dejaba indiferente a nadie.

Criptas

Las Leyendas de la Cripta

Las criptas de San Michan inspiraron a Bram Stoker, el creador de Drácula, quien visitaba el lugar de niño. Se dice que el ambiente y los cuerpos momificados lo inspiraron a escribir su famosa obra.

Las momias se conservaban en perfecto estado gracias a que el sótano, supuestamente, contenía cal, creando un ambiente seco ideal para la momificación. Otra teoría es que la iglesia fue construida sobre un terreno pantanoso y que el gas metano, junto con la piedra caliza, actuaba como conservante.

Entre las momias más ilustres se encontraban una monja de más de 400 años, los hermanos Sheares, ejecutados en 1798, y un cruzado de unos 800 años, tan grande que para meterlo en el ataúd tuvieron que romperle las piernas.

Dicen que, en el silencio de la cripta, las almas de los hermanos Sheares aún susurran sus lamentos de libertad. Se cuenta que el Crusader, con su mano alzada en la oscuridad, no solo escucha deseos, sino que guarda los secretos de todos aquellos que se atrevieron a tocar su piel helada. Su mano era un puente entre el pasado y el presente, un pacto sellado en la penumbra. Quienes la tocaban sentían un escalofrío que no era solo del frío, sino el eco de 800 años de historia. La cripta entera era un guardián de almas, un lugar donde los muertos no solo descansaban, sino que contaban sus historias.

Fotografías: Natalia Fernández


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