La Roca de Cashel: Un Testigo de la Historia
La Roca de Cashel: Un Testigo de la Historia
Era una mañana fría de julio de 1991 cuando iba caminando por la carretera R639 con mi amiga irlandesa, Sinéad, rumbo a la casa de Fiona para nuestro desayuno habitual de los domingos. Mientras Sinéad me ponía al día de los cotilleos del pueblo, yo observaba el paisaje y me deleitaba con los olores, un aroma a turba de chimenea que aún reconozco cada vez que vuelvo a Cashel.
No podía parar de mirar hacia atrás. A lo lejos, se alzaba la majestuosa Roca de Cashel, uno de los monumentos más icónicos de Irlanda. En gaélico, se llama Carraig Phádraig, que significa "la Roca de San Patricio". Mi amigo Joe la llamaba "the witness" (el testigo), pues creía que había presenciado innumerables historias: romances, guerras y besos robados. Aún ahora, mientras escribo, me emociono al recordar ese momento en el que no podía dejar de mirarla.
Recuerdos y Conexiones con la Isla Esmeralda
Aquel verano, el primero fuera de España, fue una aventura constante llena de anécdotas y vivencias mágicas. Quién me iba a decir que, 33 años más tarde, seguiría amando ese país y a su gente como si fuera el mío. Muchos de mis amigos ya no están con nosotros, pero siguen en mi memoria, al igual que los buenos tiempos en el pueblo. Agradezco a personas como Joe Irwin, mi mentor en esas tierras mágicas, y Dick Ivers, a quien yo llamaba mi "papá irlandés", por inculcarme este amor por la isla.
Gracias a Joe, mi afición por la historia y la lectura crecía con cada año que pasaba, llevándome a investigar sobre muchísimos lugares de mi segunda casa. Una isla más fría y lluviosa que Asturias, pero con un verde tan intenso que parece irreal y tan mágico que, si cierras los ojos, puedes escuchar a las hadas cantando en gaélico.
Historia y Leyendas de la Roca
La Roca fue la residencia del rey de la provincia de Munster, Conall Corc, quien la convirtió en el centro del poder real durante 700 años. San Patricio llegó a Irlanda en el año 432 a predicar el cristianismo y, en el 470, fue recibido en Cashel por el rey Óengus, el primero de su linaje en ser bautizado. La cruz celta que se encuentra en el centro del pueblo cuenta este pasaje histórico, demostrando cómo los irlandeses usaban estas cruces para preservar su historia. Para explicar el concepto de la Santísima Trinidad a los paganos, San Patricio utilizó un trébol de tres hojas, que más tarde se convertiría en uno de los símbolos más importantes del país y un amuleto de buena suerte.
La Roca también fue sede del único rey supremo que tuvo Irlanda, el gran Brian Boru, quien derrotó a los vikingos en la Batalla de Clontarf en 1014. Más tarde, la Roca fue cedida a la iglesia y, tras ser abandonada, comenzó a ser restaurada en 1869. Hoy en día, es un tesoro nacional y uno de los lugares más visitados del país. Desde lo alto, se puede ver la hermosa abadía cisterciense de Hore Abbey, a la que se puede llegar con un cómodo paseo.
Fotografía: Natalia Fernández.
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